Había tormenta esa noche.Esa última noche.La lluvia chocaba con fuerza contra el cristal,parecía querer colarse por la ventana entreabierta.Las gotas jugueteaban y dibujaban interroganteso, más bien, eran reflejo de mis propias dudas.
Quien sabe cuantas más veces robaré tu aroma al amanecer.Quien sabe cuantas más veces arderá tu cuerpo a contraluz.Tendríamos que preguntarle al albasi le gusta vernos juntos cuando se despereza el día.
Al despertar, un ejército de nubes grises parapetaban al sol.No pudimos verle ni preguntarle cual ancestral oráculo.Tuvimos que decidir nosotros.
Esa no fue la última noche.Vinieron otras.Esa última noche vendría sin avisar.
– Mystic –
lunes, 20 de junio de 2011
Esa última noche
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